Kike Maíllo estrena su segunda película casi seis años de Eva, y lo hace con un thriller de acción muy bien producido y con un elenco de renombre, situado en vistosas localizaciones de la costa andaluza y cargado, sin reparos, de violencia y acción a raudales. Plagada de múltiples referencias cinéfilas muy reconocibles, de apabullante factura visual, el filme resultante de este experimento es un solvente ejercicio de realización. Y a pesar de estar sostenido por un guión reiterativo y estándar y de presentar una personalidad visual comercial y ambigua, representa la mejor propuesta nacional de lo que llevamos de año.

Toro (un entregado Mario Casas en camino de convertirse en el mejor actor de su generación) trabaja para el mafioso Romano (un José Sacristán competente que se vale de su presencia en un papel fácil pero resultón) junto con su hermano Antonio y López (un Tosar que asume acertadamente una labor secundaria de refuerzo cómica). En la noche en la que Toro ejecuta su último trabajo para Romano, las cosas se tuercen y acabará en la cárcel tras una tragedia de carácter familiar. Cuando cinco años después esté pronto a acabar su condena e iniciar una vida normal con su novia (una muy correcta pero escasa Ingrid García Johnson), un ajuste de cuentas de López con Romano le meterá de lleno en una persecución sin cuartel entre el gato y el ratón, de dónde sólo se podrá escabullir con la eliminación de uno de los dos bandos. Esta es la premisa de una cinta de acción de gángsteres al uso, dónde asistimos a portentosas escenas de acción esparcidas a lo largo de la costa granadina intercalados con momentos de desarrollo de personajes. El modelo a seguir son los thrillers norteamericanos de los 70, y todo sigue un desarrollo predecible y simple en su concepción general: conflictos de ida y vuelta por robos de dinero, deslealtades o la amenaza de la vida de un cercano. Sin embargo, la elegante realización y fotografía de este Drive ( Refn es la referencia más evidente del filme, junto a unos títulos de crédito que beben de True detective) español elevan sobremanera una propuesta anodina sobre el papel, pero ejecutada con mucha mano. El manejo de la acción de Maíllo se presenta aventajado, consiguiendo que el espectador se halle en tensión constante en varias secuencias y, en definitiva, intrigado durante todo el metraje. La eficaz banda sonora de Joe Crepúsculo contribuye al cuidado acabado artístico del filme, cuyo diseño de producción y dirección artística obtienen una estética saturada de colores intensos y saturados, que nos remite, sobre todo en el clímax, a Sólo Dios perdona. Sin olvidarnos de una acertada elección de encuadres.
Bien es cierto que, sin que sea per se algo malo, nada en este filme es nuevo, sino homenajes o reproducciones de otros estilos que al director le resultan llamativos. Y son múltiples esas referencias que bien podría considerarse la película un refrito de ideas visuales, muy efectista y quizás pretencioso (cierto uso de la cámara lenta y determinadas melodías pretenden exagerar el efecto emocional de la trama). Y aunque maride la cultura americana con múltiples referencias a la cultura española y a sus costumbres sociales o gastronómicas, quedan en contraposición como un mero apunte para la audiencia, llevándose la concepción estadounidense de la acción la mayor parte del protagonismo. Con todo, el resultado es un maridaje de identidades nacionales muy interesante, en un filme que nunca deja de sentirse español. Los personajes están muy bien desarrollados y su drama resulta creíble y entrañable, pero es en típico guión donde se hallan los mayores problemas. El más llamativo es el desenlace, pues la secuencia de acción que sirve de clímax no corona de manera satisfactoria a la intensa escalada emocional que venía construyendo. Y una vez concluida la guerra, los conflictos emocionales de los personajes se resuelven de una manera cursi.
Injustamente denostada por la crítica especializada, Toro es un filme de sustancia pueril e identidad poco nacional, pero muy entretenida y bien realizada, rindiendo todos los departamentos técnicos a un alto nivel. Muy disfrutable. 7/10

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