El dinero mueve el mundo, y la industria cinematográfica estadounidense conoce bien que, en tiempos de crisis imaginativa, hacer secuelas de éxitos anteriores es una estrategia poco arriesgada pero terriblemente rentable. Es por ello que Barry Sonnenfel se embarca, quince años después de la triunfante primera entrega de esta serie cómica de ciencia ficción, en la realización de la tercera. Sin embargo, como ocurrió con la magistral "Toy Story 3", la franquicia es sacada del cofre con respeto y nostalgia, dispuesta a hacernos pasar un buen rato antes de (espero) despedirse para siempre.
En esta ocasión la franquicia de los agentes secretos trajeados monitorizadores de la actividad extraterrestre en la Tierra se atreve con uno de los esquemas prototípicos del género: el viaje en el tiempo. J deberá volver a 1969 (mediante la tecnología del "salto en el tiempo") un día antes de que lo haga el Borgonita Boris el animal para impedir que este mate a un joven Ky habilite así una invasión alienígena. En el pasado descubrirá secretos sobre el pasado de su compañero y el motivo de su huraño comportamiento en el presente, la auténtica naturaleza de Andy Warhol e incluso detalles de su pasado.
Al químico dúo de Will Smith y Tommy Lee Jones se une un sorpresivo Josh Brolin, que logra una espectacular imitación de la actuación de K, pareciendo en múltiples momentos del metraje que J está , efectivamente con la misma persona cuarenta años más joven. El villano de la función, que rememora a la cucaracha de la primera entrega por su tono de voz y grimoso desdoblamiento corporal, es carismática, ofreciendo una secuencia muy divertida para iniciar la película:la huida de la prisión lunar. Griffin, el alien pentadimensional que vive en varias líneas temporales a la vez ( claramente inspirado en el Dr. Manhattan de "Watchmen") aporta monólogos verdaderamente satíricos, y la satisfactoria ambientación de la América de los sesenta provoca una serie de gags fáciles pero efectivos.
También es cierto que esta película , además de no mejorar la primera, resulta evidentemente innecesaria. Las interpretaciones del dúo protangonista no han evolucionado en estos años, y en el caso de Tommy Lee Jones se nota una clara desgana, suplida con la "adecuada" aportación de Brolin (quién sabe si Tommy hubiera actuado sin obligaciones de contrato de por medio). La trama resulta enrevesada, pues es demasiado compleja para este tipo de producciones, y el sentimentalismo de múltiples escenas, sobre todo al final, que se alarga más de lo esperado( en el largo metraje de la cinta radica otro defecto). Los escenarios digitales se ven muy falsos, más grave aún si tenemos en cuenta los 200 millones de presupuesto.
Sin embargo, nos encontramos ante un blockbuster inteligente que ofrece justo lo que su público quiere, y parodia un génro legendario con ingenio y originalidad. No apasiona, pero divierte y entretiene. La mejor pelicula de cine comercial (si no consideramos el último trabajo de Scorsese) en lo que llevamos de año.
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